Inclusión, accesibilidad y práctica artística en el Coro Inclusivo Cantatutti

En el Coro Inclusivo Cantatutti entendemos la inclusión y la accesibilidad no como medidas añadidas, correctivas o meramente técnicas, sino como principios estructurales que atraviesan todo el proyecto artístico, pedagógico y organizativo. Para Cantatutti, la inclusión no consiste en permitir el acceso a un espacio previamente definido, sino en repensar desde el origen cómo se conciben, se producen y se comparten las prácticas musicales, cuestionando las lógicas habituales de creación cultural.

Nuestro proyecto no se define exclusivamente por la presencia de personas con discapacidad. Estas forman parte del coro, pero representan solo una parte de la diversidad que lo compone. Cantatutti está integrado por personas con trayectorias, habilidades, lenguas, corporalidades, edades y contextos muy diversos, muchas de las cuales, con o sin discapacidad, se han visto históricamente excluidas de los procesos culturales por razones sociales, educativas, económicas, comunicativas o simbólicas. Desde esta perspectiva, la accesibilidad no se dirige a un único colectivo, sino que responde a una concepción amplia de justicia cultural, participación equitativa y derecho a la creación artística.

Somos conscientes de que el término inclusión se ha convertido en una palabra ampliamente utilizada y, en muchos casos, vaciada de contenido. A menudo se emplea para justificar porcentajes, cumplir indicadores, acceder a líneas de financiación o construir discursos bienintencionados que no transforman realmente las estructuras. Frente a esta deriva, en Cantatutti adoptamos una posición clara: no creemos en una inclusión como cuota, como gesto simbólico ni como estrategia de legitimación institucional, ni en la accesibilidad entendida como un conjunto de adaptaciones puntuales añadidas a posteriori. Nuestro compromiso es con la igualdad real de oportunidades artísticas, no con la tokenización de la diversidad ni con la instrumentalización de las personas para sostener proyectos o narrativas ajenas.

En este marco se sitúa el signado de la música mediante Lengua de Signos Española (LSE), uno de los rasgos distintivos del proyecto desde su creación. En Cantatutti, el signado no se concibe como traducción del texto cantado, ni como recurso escénico accesorio orientado a “hacer accesible” una obra previamente pensada desde lo sonoro. Por el contrario, el signado forma parte del proceso creativo desde su origen y se desarrolla siempre mediante procesos de co-creación con personas de la cultura Sorda, que participan activamente en la construcción de la interpretación en lengua de signos. Este trabajo implica una mediación continua, que se extiende antes, durante y después del proceso de musicalización de cada canción. Antes, a través del análisis conjunto del texto, la música y el contexto cultural; durante, mediante un diálogo permanente entre el trabajo musical, el ensayo coral y el desarrollo del signado; y después, mediante procesos de revisión, ajuste y resignificación a partir de la experiencia interpretativa y escénica. De este modo, el signado se consolida como un sistema de signos corporeizados y espaciales que participa activamente en la construcción del discurso musical, especialmente en el contexto de la música polifónica.

Este enfoque responde a una voluntad explícita de evitar la tokenización de la lengua de signos y de las personas Sordas, así como de rechazar su posición como receptoras pasivas de medidas de accesibilidad. En Cantatutti, las personas Sordas pueden, si lo desean, participar como artistas e intérpretes en igualdad de condiciones, con capacidad de interpretación, decisión y creación, y no como cuerpos que “acompañan” o “visualizan” una música ajena. El signado se entiende como una práctica artística y semiótica compartida, en la que se generan espacios de interpretación y producción de significado desde múltiples modos perceptivos y expresivos.

Es importante subrayar que esta práctica no es coreografía ni danza, ni responde a una lógica coreográfica autónoma. El signado se articula según estructuras musicales y lingüísticas, y a través de su dimensión corporal y espacial contribuye a la percepción de planos sonoros, texturas polifónicas, carácter, intensidad y relaciones entre voces. De este modo, amplía las formas de comprensión, experiencia y comunicación musical tanto para intérpretes como para el público.

Al mismo tiempo, reconocemos que, del mismo modo que ocurre en la comunidad oyente, no todas las personas de la cultura Sorda se sienten necesariamente interpeladas por una forma artística históricamente centrada en el sonido como la música coral. Cantatutti no pretende universalizar su propuesta ni hablar en nombre de nadie, sino abrir posibilidades, generar espacios de creación compartida y respetar la diversidad de deseos, intereses y posicionamientos.

En Cantatutti buscamos hacer música de otra manera: desde la diversidad real, la accesibilidad estructural y el compromiso con procesos artísticos que redistribuyen oportunidades, responsabilidades y poder. Porque entendemos que la calidad artística, la justicia cultural y la accesibilidad no deberían ser dimensiones separadas, sino profundamente interdependientes.

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